Visita a El Salvador, Noviembre 2009
Una historia para compartir…
30th Aniversario de la USAM
Hace aproximadamente 20 años deje mi amado país El Salvador, en busca de una oportunidad para aprender ciencias quimicas y tal vez de alguna manera poder contribuir aunque sea con un granito de arena al vasto e infinito territorio de la ciencia. Gane una beca para estudiar en la Universidad de Rice en Houston, Texas. Yo amo el lugar adonde ahora me encuentro y estoy orgullosa de ser ya una ciudadana americana que admira profundamente la fuerte base en que este país fue construido, sin embargo, no puedo olvidar que es a mi país de origen al que debo lo que ahora soy.
En Noviembre del 2009, tuve el gran orgullo de recibir el titulo de “Doctora Honoris causa en ciencias química de mi Alma Mater: “Universidad Salvadoreña Alberto Masferrer” durante la celebración de sus 30 años de aniversario. El Dr. César Augusto Calderón, rector de la universidad dirigió las palabras mas maravillosas que he oído y simplemente recibí un segundo empuje para continuar representando a mi país, mi cultura y mi Alma Mater lo mejor que pueda aquí en los Estados Unidos que es un país que da una oportunidad a todas las culturas por igual. También me hicieron parte de la galería de “graduados distinguidos”. Durante las semana de celebraciones, tuve la oportunidad de dar tres charlas:
“Crónicas del descubrimiento de medicinas”, “Que hacen los químico medicinales” y una charla motivacional que titule: “Descubre tus talentos, sigue tus pasiones y abre una ventana al mundo”. Fue una oportunidad increible, el poder compartir conocimientos con estudiantes de las diferentes ramas.


Pero la parte mas emotiva es que hay una historia detrás de todo esto… Es una historia que se remonta a 1982 que fue el año en que me gradué de bachillerato. El Salvador estaba sufriendo la famosa Guerra Civil Salvadoreña (1980-1992), una guerra que había venido escalando desde principios del siglo 20 y que finalmente culminó con el derrame innecesario de sangre. Cualquier persona que estuvo presente en esas épocas puede contar cosas horribles que pasaron en esa década. Todos eramos prisioneros de nuestros hogares, por miedo a pasar a ser parte de las tragedias diarias.
Ahora que tengo una hija adolescente, me doy cuenta que los adolescentes viven en su propio mundo. Cuando yo tenia esa edad a pesar de las condiciones en las que se encontraba el país, lo único que podía pensar era en tener la oportunidad de ir a la universidad, coronar una carrera y hacer mi propia vida. Sin embargo, había un gran problema…La Universidad Salvadoreña, había cerrado sus puertas y muchos de sus estudiantes se unieron a las “causas revolucionarias” de la guerra.
Afortunadamente, varios líderes y catedráticos de las diversas ramas, entre ellos: el Dr. Amilcar Avendaño (Químico Farmaceutico), el Dr. Miguel Antonio Barrios (Odontología), el Dr. Cesar Augusto Calderón (Derecho) y otros, se reunieron en 1979 para discutir la necesidad de abrir una nueva universidad que permitiría a los jóvenes estudiantes continuar sus estudios superiores, de otra forma, el futuro del país estaría en peligro. Yo personalmente considero gente como esta, verdaderos héroes del país porque arriesgaron todo y no tuvieron miedo de las adversidades del momento para proporcionar educación para progresar. Por cierto este es el pensamiento central de la Universidad “Por la educación hacia el progreso”.
Como pueden imaginarse, la universidad al principio era un sencillo edificio con divisiones de madera, pero para alguien como yo quien lo único que quería era aprender, la infraestructura era lo de menos.
La vida es corta y el tiempo pasa rápidamente… el ir a El Salvador en Noviembre del año pasado, o sea 26 años después de haber comenzado mi primer semestre en la USAM, me ayudó a recapacitar que en la mayoría de los casos, el futuro no depende de que tan elegante sea la universidad a la que uno va, sino que depende de que tan duro tiene que trabajar la gente para hacer que las cosas sucedan y que tan original tiene que ser la persona para ser diferente del resto. Muchos de los estudiantes de la década de los 80’s, grupo al que llamo “generación de la guerra”, se han establecido en diferentes formas en la sociedad. Muchos son los doctores de mis padres, otros los profesores de mis sobrinos y sobrinas, etc.
Estoy feliz de ver como El Salvador continua progresando a pesar de que todavía hay muchos problemas y mucha pobreza. Me gustaría encontrar alguna forma para pasar conocimiento y construir colaboraciones entre países para que de esta forma el llamado “Pulgarcito” de América no se quede aislado del resto del mundo y se convierta algún día en un país en el que todos son educados y mas que todo un país en el que todos se respeten los unos a otros, sin importar la profesión u oficio. Nadie se merece el tener que dejar la familia, y arriesgar sus vidas para venir a otros países a buscar trabajo para alimentar a sus seres amados. No hay muro que se construya que va a detener la inmigración ilegal. La solución mas fácil aunque no las mas rápida, es la de ayudar a los países sub-desarrollados con educación, porque solo con educación estos países como El Salvador van a encontrar las soluciones para sus propios problemas.
Que piensan? Como se puede ayudar a los paises sub-desarrollados a levantar su conocimiento cientifico?